Posts tagged español.

thegrandexplorer:

Can someone please tell me what ‘wapa’ means in Spanish?

lol. I’m guessing you’re hearing ‘guapa’ (if you’re reading it, it’s often written as wapa in texts or chats), which means good-looking or beautiful.

12 

La ciudad crece, se extiende a lo largo, hacia arriba, como entelequia voraz…Se desborda tragándose a los hombres…Contamina, envenena o neutraliza. Su rostro se transforma a cada instante en facetas intangibles…Inasible en sus perfiles…Bellísima en sus dimensiones planetarias.
Por la noche, desde la montaña, la ciudad es ojo de luz que parpadea en agonía llena de brumas y esperanzas. Su inocencia se acentúa y un collar de pirotecnias incomunica al hombre, o condiciona su existencia.
Yo, el ciudadano.

Yo, El Ciudadano de Nacho López (photo essayist, photojournalist de Mexico)

11 

Las noches serenas o violentas, escanciadas con sangre, alcohol y mariguana, repiten sus historias: la voluntad de morir y la pasión de siempre; el engaño y el crimen. Una sirena irrumpe con su ulular teñido de dolor, arrastrándose en el reflejo de las calles mojadas. En los hoteles los suicidas amaneces beatíficos, ajenos a las demandas de la vida abstracta.
Una enfermedad incurable,
una incurable miseria,
una incurable soledad.

O el ciudadano se destruye para que la ciudad desparezca de su conciencia.

Yo, El Ciudadano de Nacho López (photo essayist, photojournalist de Mexico)

10 

Los ciudadanos acuden a los templos, sonoros edificios de paganismo y fe. Hacia el perdón por el camino de las rodillas sangrantes, hacia el milagro, hacia la consumación de los siglos por el dogma, la gloria y purgatorios. El devoto se ciñe la corona de espinas liberándose de sus pecados, mientras el sacerdote circula entre incienso y bendiciones, entre el tintinear de alabanzas y limosnas.
Hacia la resurrección,
hasta el Juicio Final.

Yo, El Ciudadano de Nacho López (photo essayist, photojournalist de Mexico)


Con el frenesí en los salones de baile, junto a lociones penetrantes, la cadera se mece y el instinto se afianza. Este momento vale. Lo que sigue tal vez, pero ahora, lo de ahora es importante. Bajo la falda femenina la ilusión se satura de formas ondulantes, de colores difusos, de poesía dibujada en paredes y letrinas, como trazos en el aire, como murales dibujados con el dedo. El feroz compás martilla al erotismo y la oficiante revela, por segundos, paraísos de luces centelleantes.
El cordón umbilical es la cueva
del angustiado ciudadano.

Yo, El Ciudadano de Nacho López (photo essayist, photojournalist de Mexico)


El aire, agua y flores son gratis. El tacto es húmedo y las noches propician el amor…Las pasiones se agigantan en el recuerdo. Los enamorados acarician sus sombras bajo los arboles de los parques, y sus deseos se materializan en las carteleras cinematográficas. El primer beso y luego otros más: hacia el hotel o al casamiento. Sus pensamientos flotan en las nubes, sobre cuarenta y ocho pisos.
Somos el origen, conjugación,
llanto y plenitud,
Uno son dos,
dos es uno,
o tres, o cinco,
o seis millones de ciudadanos indivisibles. (3)


(3) Se decía que la población fluctuaba entre 5 y 6 millones.

Yo, El Ciudadano de Nacho López (photo essayist, photojournalist de Mexico)


Vivir enclaustrado en los límites del barrio, en salones cinematográficos, cantinas, restaurantes, como en frágil vitrina cimbrada por ruidos y voces. Cada hombre y mujer piensan en lo suyo: gastar o prolongar el poco dinero que se tiene; comer, divertirse, fornicar.
Los snobismos producen nuevas modas:
nobleza obliga.
Y los anuncios dicen:

”Tenga lo que deba aunque deba lo que tenga.” “Se solicitan hombres entre veinticinco y treinta y cinco años de edad, con personalidad optimista, para trabajo remunerativo en empresa de prestigio.”
Pero muchos ya son demasiado viejos.
Y para ser feliz, olvidar, escapar; para vivir mejor, hay que beber el ron o la cerveza junto a unas piernas de cartón: fórmulas sencillas…Para triunfar en el amor debe usarse el dentífrico, la brillantina o el brassier multiforme.
Basta seguir las instrucciones.

Yo, El Ciudadano de Nacho López (photo essayist, photojournalist de Mexico)


El ciudadano se vuelca en epilepsias reglamentado sus reflejos con la síncopa de las señales de tránsito. La bomba atómica en el neón y la mirada adulta del niño vendedor de noticas demagógicas… El tolete, el gas y las protestas. Fuerzas oscuras atentan contra la seguridad y el orden de un estado de cosas que aseguran y ordenan los intereses de una oligarquía inteligente.
Los jóvenes hacen la historia del país
y los viejos la escriben.
La responsabilidad se mide con vara elástica, ajustable a la capacidad de compra y venta del mejor postor. Unos compran la gloria y el confort…Sólo los pobres van al infierno, hacia las delegaciones, tras las rejas, en las vecindades encaramados unos sobre otros.

Yo, El Ciudadano de Nacho López (photo essayist, photojournalist de Mexico)


El nacimiento.
El bautizo.
Un ciudadano más.
un burgués o un obrero.
Hombres y mujeres suman más de cinco millones (2) y se restan en el epílogo de una autopsia o en el velorio de lágrimas embozadas. Pero la muerte también es una fiesta: dulces y pan, flores y rezos. La exacta longitud de un cadáver se ajusta a la tarifa de las funerarias. La categoría del obituario, la selección, reclama la importancia del muerto junto a la fama transitoria del boxeador o la vedette.
Al final, y de cualquier modo,
otro número se archiva en el panteón.



(2) Somos más de 14 millones. El crecimiento degenerativo es irrefrenable.

Yo, El Ciudadano de Nacho López (photo essayist, photojournalist de Mexico)


Arriba en el lomerío urbanizado, arboles maquillados protegen mansiones señoriales: fachadas que barnizan a las buenas manera, al convencionalismo propio de los gentiles preocupados por la heráldica y la casta, por el pedigree en las exhibiciones, por el cóctel en la mano enguantada. Las testas, en los aquelarres, lucen la insolencia del ocio y se organizan caridades y desayunos de plusvalía. Pero es necesario guardar la compostura.
En la periferia, sobre el caos cuadriculado, los desplazados. Los que viven bajo techos de lámina y cartón. La miseria es confidente y al ciudadano se le concede, junto a la lotería, la libertad para morirse de hambre.

Yo, El Ciudadano de Nacho López (photo essayist, photojournalist de Mexico)